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  • Aviso: esto es un artículo en defensa de González-Sinde

    Publicado el 16 16UTC Abril 16UTC 2009 Vicente Fernández de Bobadilla 4 comentarios

    opinion1

    Me lo dijeron hace tiempo: si quieres lectores en tu blog, crea polémicas, métete en fregados, toca las narices.

    Vale. Pero esa no es la intención. Aunque tal y como está el patio, no tengo muy claro cómo se puede tomar el personal un texto donde servidor defienda a la recién nombrada Ministra de Cultura. Probablemente la mitad de los lectores, si no todos, piensen que estoy fatal ya del Alzheimer a mis (casi) cuarenta y cinco tacos y decidan no volver por aquí. Pero no tengo más remedio. Aunque sólo sea para intentar poner un poco de sentido en una situación que me parece desquiciada de principio a fin.

    Para empezar, a pesar de que uno tiene ya bastantes años de mili encima, no recuerdo ni un solo caso de un miembro del gobierno al que se haya recibido con tal hostilidad antes incluso de que empiece a ejercer. No había dicho la buena señora una sola palabra, y ya le había caído encima un aluvión de improperios propios de una final de liga.

    Los insultadores pueden dividirse en dos categorías principales:

    a)     Los representantes de nuestra derecha extrema que no pueden apearse de sus obsesiones (son minoría, que conste, pero hacen mucho ruido) y cuya capacidad de raciocinio no va mucho más allá de “ZP nombra a una amiga suya para que reparta subvenciones entre los titiriteros de la ceja”. Son muy libres de pensar así, pero como me gustaría mantener un cierto nivel intelectual en los temas que se tratan en este blog -por lo menos de dos neuronas funcionando a la vez-, lo mejor será no hacerles demasiado caso.

    b)     Los internautas. O parte de los internautas. Bueno, un colectivo de internautas que no ha parado de hacer todo el ruido posible para exigir su dimisión i-rre-vo-ca-ble (como González-Sinde viene del mundo del cine, esta palabra puede leerse con el tono de Jose Luis López Vázquez), con manifiestos, proclamas y la creación de grupos en Facebook que han ido creciendo como la espuma. A la cabeza, cosa que no me sorprende mucho, la Asociación de Internautas y su mediático presidente Victor Domingo, que ha andado chupando estos días más cámara que la propia ministra.

    ¿Y todo esto a santo de qué? Básicamente, a la alarma producida por las declaraciones pasadas y presentes de González-Sinde referidas a las redes de intercambio de archivos y la necesidad de imponer algún tipo de regulación, porque es que a la Ministra se le ha ocurrido –hay que ver qué imaginación- que son redes donde la gente piratea sin tasa (nunca mejor dicho) archivos cuyo contenido está sujeto a leyes de copyright y del que, por tanto, no puede disponerse gratis. Claro, ante semejante barbaridad es lógico que, como dicen en la Asociaciónse reconsidere su continuidad al frente del Ministerio tal y como clama toda la Red.

    A mí este último párrafo es el que me toca las narices, sobre todo porque revela un egocentrismo atroz. Muchos internautas, sí. Concretamente, mientras escribo esto, 22.894 en el grupo principal. Quiero creer que en “toda la red” estamos algunos que pensamos de otra manera, y tenemos nuestras razones para ello.

    Pero antes de seguir, se impone una aclaración.

    Dije que este era un artículo en defensa de Ángeles González-Sinde.

    En realidad, es un artículo en defensa de cualquier persona que ocupe ese cargo. Del PSOE o del PP. De izquierdas o de derechas. Es decir, es en defensa de cualquier persona que se atreva a decir que así no podemos seguir; que España no puede seguir estando a la cabeza de Europa en descargas ilegales. Que la cultura puede ser un derecho de los ciudadanos, pero quienes la fabrican tienen a su vez otro derecho: el de recibir una compensación económica por sus productos. Y esto último parece que no nos entra en la cabeza, y no sólo aquí. El reciente pirateo masivo –más de 100.000 descargas en unos días- de Lobezno un mes antes de su estreno ha sido justificado por más de uno alegando que, a fin de cuentas, se estaba atacando a “una multinacional”, lo cual, aplicado a otros campos, nos daría pie a llevarnos sin pagar cualquier cosa fabricada por esas malvadas corporaciones.

    Porque hay una cosa indudable: el futuro de la industria del entretenimiento está en las descargas. Nadie quiere soportes físicos. Comprar CDs y DVDs es cosa de viejunos, y Sony se está comiendo con patatas su Blu-Ray. El público quiere las cosas en su casa, las quiere rápido, sin esperar fechas de estreno divididas en todo el mapamundi, y pagando precios justos. La oferta legal no deja de crecer, y va a seguir haciéndolo en los próximos años. Es impensable creer que con el tiempo los controles y la regulación sobre quién se baja qué no se van a ir haciendo más precisos y exhaustivos; hay demasiado dinero en juego. ¿Vamos a llamar fascista, inútil, interesado y lacayo de la SGAE a todo el que nos recuerde esto?

    Supongo que, si han llegado hasta aquí, habrán visto que a lo largo de este artículo no he ofrecido ni una sola solución al problema. Y es porque no la tengo. Un cambio en los hábitos mundiales de consumo audiovisual –y habrá que ver si dentro de poco, también escrito, con el nuevo auge de los ebooks- es algo de tal magnitud y complicación, que sólo podrá ser resuelto con mucho trabajo y mucho diálogo por todas las partes interesadas. Que las multinacionales del sector han hecho mucho el burro en los últimos diez años, negándose a ver las señales y exprimiendo la vaca del DVD, es algo incuestionable. Que aquí hay mucha gente a la que le gustaría que la Red siguiera siendo Dodge City, también. Insisto en que no sé cuál puede ser la solución, pero sí tengo claro que no pasa por portarse como un montón de niños pequeños berreando porque la nueva seño les tiene manía.

     

    4 comentarios sobre “Aviso: esto es un artículo en defensa de González-Sinde”

    1. Vicente, te has metido en terreno farragoso. Primero al defender a un representante del Gobierno, Gobierno que no parece lo suficientemente preparado para gestionar con solvencia esta crisis en la que estamos sumidos, y segundo, porque el tema de las descargas resulta muy controvertido y en la blogosfera son muy pocos los que defienden las iniciativas pro-SGAE.

      Sin embargo, he de decir que no te falta razón, los autores deben recibir su parte. Eso sí, no a costa de personas que tienen que abonar el canon digital al coprarse un móvil con soporte MP3, o un ordenador que utilizan para trabajar y no para descargarse contenidos sujetos a derechos de autor de forma gratuita. Espero que el gobierno entre en razón y el susodicho canon pase a mejor vida, no en vano multinacionales como Nokia o Motorola lo han llevado a los tribunales solicitando su desaparición.

    2. Vicente Fernández de Bobadilla

      Pepelu, soy plenamente consciente de lo farragoso del terreno. Demasiado farragoso, desde luego, para solucionarlo con un artículo. Pero, por favor, repasa el testo: a) no defiendo a Ángeles González-Sinde por ser del PSOE (¿y qué tiene que ver la gestión de la crisis en todo esto?); un político del PP que hubiera dicho lo mismo también tendría mi apoyo. b) el tema del canon es complicado y, desde luego injusto en muchos casos, aunque sabes que su existencia se remonta a mucho más atrás de lo que la gente cree.
      En todo caso, estos temas controvertidos son los que crean debate. Y este tema en concreto, más que crearlo, creo que lo necesita.

    3. Después de cuatro o cinco años en los que me he pasado un tercio del día discutiendo cualquier cosa en internet, cada vez me parece menos interesante hacerlo: he conseguido que exactamente cero personas cambiasen de opinión en cero ocasiones.

      Así que mi primera idea quedará aquí en bruto, sin argumentar: espero que los ministerios de cultura desaparezcan más pronto que tarde.

      (Corolario: a lo que más se parece una joven ministra de cultura socialista y española es a un veterano ministro de cultura conservador y zúngaro -o zinglés. Son, esencialmente, presupuestívoros improductivos).

      En cuanto a la segunda idea que me sugiere la entrada, pues casi que lo mismo: da igual lo que unos y otros manifestemos en contra o a favor de las descargas gratuitas; son un hecho, y un hecho irrevocable. Como dicen en las pelis yanquis, no se puede volver a meter la pasta en el tubo. Los músicos y cineastas tendrán que inventar otro modelo de negocio, porque aquél del que vivían, el de cobrar por el producto al consumidor final, ya no existe.

      Los músicos siguen teniendo la capacidad de cobrar por adquirir el producto al natural, en actuaciones. En cuanto al cine, yo qué sé; a lo mejor pueden pagarse las películas -e incluso obtener beneficios- mediante la inserción disimulada o explícita de publicidad… ¡anda, pero si llevan veinte o veinticinco años haciéndolo! ¡O más!

      Pero la realidad es la que es, y si los coches japoneses decapitaron la industria de automoción norteamericana, las teles planas jodieron al tubo (sollozo) y la máquina de vapor mandó a tomar por saco a los animales de tiro, la culpa no será de González-Sinde, pero mía tampoco.

      ¿Soluciones? Que me nombren Ministro de Cultura.

    4. Yo voy a ser más breve. Vicente, estoy de acuerdo contigo.

    ¿Y tú que opinas?