Tecnología y sociedad: sobre el mundo digital y quienes vivimos en él
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  • Carga y descarga

    Publicado el 23 23UTC Marzo 23UTC 2009 Vicente Fernández de Bobadilla Sin comentarios aún ...

    Es duro admitirlo, pero parece que sigue habiendo gente por ahí que considera que su teléfono móvil es sólo eso, un teléfono móvil. Esa es, al menos, la conclusión de un estudio sobre hábitos de consumo móvil realizado por la consultoría Zogby International que Skype acaba de presentar en nuestro país. Se ha desarrollado en los últimos tres meses entre 3.000 usuarios de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y España. Su conclusión: “Los usuarios móviles de todo el mundo aún perciben una gran diferencia entre el control que tienen sobre los ordenadores frente al que tienen sobre los dispositivos móviles”.

    Para esa conclusión, podría decirse, no hacen falta según qué alforjas. Pero es que esta diferencia, según los responsables de Zogby, es uno de los motivos principales de que los usuarios sigamos siendo especialmente reticentes a descargar aplicaciones a nuestros móviles; de hecho, un 70% de los encuestados no lo ha hecho jamás. Y, cuanta más diferencia perciben entre los dispositivos de control de su móvil y su ordenador, más reacios son a apuntarse a lo que las operadoras están intentando con todas sus fuerzas que sea uno de los pilares económicos para su vejez.

    Ejemplos: “En Japón, Estados Unidos y Reino Unido es donde los encuestados afirman tener menor control sobre sus teléfonos móviles (67%, 78% y 65%, respectivamente), lo que se corresponde con el hecho de que sean los países donde se descargan menos aplicaciones (22% en Japón, 26% en Estados Unidos y 28% en Reino Unido)”. ¿Y España, dónde está aquí? A niveles de tenis o fórmula 1, es decir, en cabeza: “El 53% de los encuestados (españoles) afirma no notar diferencias entre el control que tienen sobre el móvil y el que tienen sobre el ordenador; El 46% de la muestra piensa incluso que tienen más control sobre el móvil que sobre el ordenador; casi la mitad, el 47% considera su teléfono móvil como una extensión de su ordenador”. No ya más que los norteamericanos, que en cuanto se compara a un madrileño con uno de Alabama la media sube mucho, sino incluso con los japoneses, que nacen con el UMTS debajo del brazo. Pues con esos, también.

    Cosa curiosa, el estudio no da cifras sobre el porcentaje de virgueros usuarios españoles que están dispuestos a olvidarse de la crisis por un rato y pagarse una ronda de descargas. Pero sí índica que “casi la mitad de los usuarios españoles de móviles afirma que pagaría más por un dispositivo móvil que le permitiera controlar sus aplicaciones”; es decir, libertad para elegir ellos mismos las aplicaciones que más les interesaran “en vez de que lo hagan las operadoras”. Y esta reticencia a depender de las operadoras para las descargas es abundante y común en las zonas de la encuesta y, sospecho yo, en cualquier otra que hubieran elegido.

    Puede que si no descargamos más no sea sólo por desconocimiento tecnológico. El miedo a las sorpresas en la factura quizá tenga también algo que ver, aunque resulta difícil de creer, vista la cantidad de gente que contribuye a pagar el sueldo de Ana Rosa y similares enviando –y pagando- SMS a mansalva. Pero un SMS por lo menos sirve para que tu nombre, tu mensaje y tus faltas de ortografía, aparezcan por unos segundos en la pantalla. ¿La gente sabe verdaderamente qué les ofrecen estas aplicaciones?

    Scott Durschlag, Chief Operating Office de Skype, ha hablado de “ofrecer en los teléfonos móviles una experiencia de comunicación enriquecida, similar a la del PC, que combine voz, vídeo, mensajería instantánea y transferencia de archivos. Con ello, los consumidores ganan, y también la industria, dado que se impulsan las tarifas de datos y con ello la facturación”. Se le olvida mencionar al señor Durschlag que todas esas aplicaciones son gratuitas en el PC. No tanto en el móvil.

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