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Carlos Salas: “El ebook cambiará la industria de libros y periódicos”
Publicado el 14 14UTC Abril 14UTC 2009 4 comentarios
Paradojas de la vida; se pasa uno la vida escribiendo, y se convierte en noticia por aquello que lee. Carlos Salas, desde luego, ha escrito mucho en su carrera periodística, desarrollada a lo largo y a lo ancho de algunos de los principales medios impresos de nuestro país. Primero en Actualidad Económica, luego en El Mundo y, posteriormente, como director de Capital, El Economista y Metro… Nunca ha parado. Pero, a pesar de ser uno de los principales periodistas económicos del país, y de estar a punto de lanzar un libro –La crisis explicada a sus víctimas, de la editorial Áltera- lo cierto es que no aparece en Tecnovedades por nada de eso.
Carlos Salas es también lector, cosa que no se puede decir de todos los que nos dedicamos a esto; y, desde hace unas semanas, es el feliz poseedor de un ebook – libro electrónico para los puristas del idioma-, que le ha dado un giro completo, y posiblemente irreversible, a sus hábitos de lectura. No se ha separado de él; al abundante contenido de serie le ha incorporado material nuevo. Lo ha enseñado a los amigos y lo ha llevado consigo por universidades y redes de transporte público. Su conclusión no admite dudas: como lector, ha entrado en otra galaxia. Pero es una galaxia en la que, asegura, todos nos vamos a encontrar tarde o temprano.
Has pasado los últimos meses escribiendo un libro sobre la crisis, y justo cuando lo terminas y lo entregas a la editorial para que sea publicado en papel… empiezas a usar el libro electrónico. ¿Qué modelo es y cómo llegó a tus manos?
Me lo regaló mi mujer el día de mi cumpleaños, el 21 de marzo, y desde entonces ha cambiado mi forma de leer. Es un Papyre. Se fabrica en Granada aunque es con licencia de una compañía coreana o china que se llama Hanlin, que produce este modelo. Viene con 400 libros en una tarjeta SD. ¿Te imaginas? Cuatro centenares de libros en media patata frita. Eso no deja de sorprenderme y creo que va a cambiar este negocio. Lo leo en el metro, cuando voy por la calle o antes de acostarme. Es más cómodo porque no tengo que sostenerlo con ambas manos antes de pasar página, me basta con apretar un botón. No cansa a la vista porque es tinta electrónica. Puedes aumentar el cuerpo de la letra hasta prácticamente leerlo sin gafas, y ponerlo de forma vertical u horizontal. Pesa unos 300 gramos, con lo cual es muy manejable. Esta versión es bastante sencilla… y la más barata, por eso cuesta menos de 300 euros. Hay otras versiones en las que puedes subrayar las páginas con un lápiz digital.

¿Cómo fueron los primeros días con él?
Casi no lo solté. Me iba a todos los sitios de mi casa con el libro. Le cargué mi libro sobre la crisis, quiero decir las pruebas que me enviaba la editorial. Y lo corregí así. Como no puedo marcar las páginas con un puntero especial, tuve que hacerlo aparte con una hoja en blanco y un bolígrafo, pero hay otros ebooks que sí te permiten hacer eso. Le he cargado música, porque te permite leer y escuchar a la vez, y artículos que encuentro en los medios digitales y que quiero leer mientras voy en el metro.
¿Y qué ha ido comentando la gente cuando te ha visto usarlo?
El otro día tenía que dar una charla en la facultad de periodismo de la Complutense y me cargué dos artículos que hablaban sobre los cambios que está sufriendo la profesión. Me los leí por el trayecto. La gente me miraba en el metro y yo les miraba a ellos, y me preguntaba qué era eso que llevaban en las manos. Algunos me decían que se llamaba periódico… Cuando se lo enseño a mis amigos me dicen con cara de extrañeza: ¿qué es eso? Y cuando les digo para qué sirve se quedan aún más extrañados; lo ven como algo tan moderno y tan fashion que no se imaginan todavía que pueda ser para ellos. Luego, hay alguien que dice eso de: “donde esté el romántico libro de papel…”, y me recuerda a la gente que decía: “donde esté la máquina de escribir Olivetti que se quite el PC”.
Ahora que llevas unas semanas con él, ¿cómo resumirías la experiencia? ¿Es sólo un juguete o es un complemento que piensas seguir usando de ahora en adelante?
Esto va a cambiar la industria editorial, no sólo a los que fabrican libros sino a los que fabrican periódicos. El ebook se convertirá en la próxima Navidad en uno de los cacharros más vendidos. En Estados Unidos, el Kindle se agotó en las pasadas Navidades. Serán cada vez más baratos y tendrán más utilidades. Te ahorra espacio en tu librería, o en tu maleta cuando sales de viaje. ¿Te imaginas cargando 400 libros? La batería dura 30 o 40 horas. Puedes llevarlo a todos sitios y en algunos aparatos ya puedes leer tu correo electrónico, conectarte a internet y hacer más cosas. Fujitsu ha sacado ya el ebook con pantalla a color.
Pero has hablado de los periódicos, no sólo de los libros…
En un ebook puedes leer los periódicos cada mañana, y con mucha comodidad. ¿Para qué ir al kiosco si un sistema inalámbrico te lo carga cuando estás despertando? Puede ser el fin hasta de los gratuitos, salvo que se adapten a este formato. Periódicos y revistas deberían de pensar en hacer contenidos adaptados a estos tamaños como hacen en Estados Unidos, donde suscribirte a una revista como Time te pasa de 233 dólares a 20 al año. La pantalla es lo bastante grande como para leer muy bien cualquier texto y ver imágenes, y lo bastante pequeña como para caber en el bolsillo de una americana, no te digo ya en un bolso de mujer. No sé si será el fin de los editores: tendrán que adaptar sus editoriales a los libros digitales. En Estados Unidos puedes comprar un libro digital a mitad de precio que uno de papel, lo cual no está mal. Se evitan intermediarios; y se ahorra papel y no se devastan los bosques, ahora que todo el mundo está tan sensibilizado.
Algún inconveniente le habrás visto…
El principal es que todavía son muy caros, aunque si sacas la cuenta de cuánto te gastas en libros, a lo mejor lo amortizas antes de lo que piensas. Otro inconveniente es que no hay suficientes libros electrónicos digitalizados en español, quiero decir, modernos. Los clásicos ya están en internet con lo cual te los descargas en un momento. Pero obras modernas, textos científicos… de eso no hay.
Entonces has elegido un mal momento para publicar un libro en eso tan anticuado que se llama papel. Pero como trata de la crisis, a lo mejor interesa…
Lo que voy a decir es importante: hasta ahora han salido varios libros sobre la crisis escritos por profesores del IESE o por economistas. Pero este es el primero escrito por un periodista de información económica. Nuestra profesión tiene algo que decir, y además, lo tiene que decir con su voz y con su sentido de la crítica y la forma de exponerla. Es un libro ameno, muy reportajeado y con mucha información. Por ejemplo, para hablar de cómo se originó esto, me remonto a los años setenta, cuando se revolucionó la Bolsa de Chicago con el Mercado Internacional de Divisas. Eso fue el principio de la sofisticación financiera que dio lugar a esos productos que luego nos enloquecerían… Pues bien, hablé con Leo Melamed, la persona que creo esa revolución. Luego, hay un capítulo dedicado a los brokers, a lo que ganan y a su codicia: hablé con muchos de ellos, que me dijeron lo que ganaban y los riesgos de su negocio. También hice una visita a Seseña, a la Ciudad Fantasma, que es el monumento a nuestra locura inmobiliaria, y entrevisté a Paco el Pocero… Es decir, no es un libro hecho en dos días. Lo empecé a preparar en octubre y lo escribí entre diciembre y finales de febrero. Tiene mucha información, algunas que se desconocen en España como la culpa del Banco de España por no controlar a las sociedades de Tasación. ¿Y sabes lo mejor? Que he usado una metáfora: la peste bubónica que azotó Londres en 1665 y que describió tan bien Daniel Defoe en Diario del año de la Peste. El libro además está lleno de ilustraciones como si fuera un cómic, una novela gráfica, a todo color.
¿Cómo consideras la aparición de los libros electrónicos desde el punto de vista del escritor? ¿Suponen nuevas oportunidades de negocio?
El autor seguirá siendo esencial, pero tendrán que existir sitios y portales para acceder a esos autores. Ya hay ebooks que cuando te los descargas, vienen con un autógrafo del autor dedicado expresamente a ti: basta con que pongas tu nombre antes de descargártelo. Stephen King y la premio Nobel Toni Morrison ya están enganchados a los ebooks y de hecho este último fue la estrella que presento el Kindle de Amazon en una cadena de librerías norteamericana. En España, Alberto Vázquez Figueroa lanzó su última novela por internet y se puede descargar en ebook. Y la agencia de Carmen Balcells ha llegado a un acuerdo con sus principales escritores para lanzar sus libros en formato electrónico. Esto es una revolución.
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Por si no nos habíamos dado cuenta…
Publicado el 3 03UTC Abril 03UTC 2009 Sin comentarios aún ...
A pesar de que su título no sea a priori muy apasionante, Medios, modernidad y tecnología, del profesor inglés David Morley (ed. Gedisa, 2008) demuestra una puntería excepcional a la hora de analizar la relación de las innovaciones tecnológicas con esta era frenética en la que estamos viviendo. Como muestra, me he permitido entresacar el siguiente párrafo:“Para los miembros muy estresados y móviles de esas familias con dobles ingresos, la cuestión de quién pasa a buscar a los niños de qué lugar y a qué hora, por ejemplo, de sus actividades después de la escuela, se negocia cada día, por teléfono móvil y por correo electrónico. Cuando llegan a casa, los niños pueden recitar sus actividades para el día siguiente, mientras los padres las anotan debidamente en sus Palm Pilots, verifican si hay algún problema con sus demás citas y prometen a sus hijos confirmarles el lugar y la hora donde pasarán a buscarlos a media tarde del día siguiente. Este es un mundo donde ahora la educación virtual tiene que llevar parte de la carga del cuidado de los hijos, y donde estar en contacto electrónico con un hijo (darle la bienvenida a casa con un mensaje de texto, desearle que “tenga un buen día” como una manera de demostrar preocupación y responsabilidad) puede cumplir un papel cada vez más importante en los patrones de crianza de los hijos”.
Y, unas páginas más adelante, este otro párrafo, referido al mundo laboral:
“Un alto porcentaje de los correos electrónicos que se intercambian en el mundo son enviados por personas que trabajan en el mismo edificio”.
He visto el caos, y somos nosotros (parece).



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