Tecnología y sociedad: sobre el mundo digital y quienes vivimos en él
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  • ZTE- Yoigo: los chinos se hacen los suecos

    Publicado el 31 31UTC Marzo 31UTC 2009 Vicente Fernández de Bobadilla 11 comentarios

    La telefonía móvil parece ser uno de los pocos campos donde las firmas orientales no han acabado de hacerse un hueco en nuestro país, con la honorable excepción de Sony, conseguida, eso sí, a medias con Ericsson, y algunos éxitos puntuales en el campo de los smartphones. Aprovechand el -entonces- prometedor protocolo i-modeNEC intentó entrar hace años de la mano de Telefónica, pero sin grandes resultados. Hoy es el fabricante chino ZTE el que prueba suerte, de la mano del operador Yoigo.

     

    Esta firma es uno de los mayores fabricantes chinos en el campo de móviles y de telecomunicaciones en general, y la firma sueca ya ha trabajado con ellos antes, por ejemplo con su modem 3G MF626. En esta ocasión, lo que ofrece son dos teléfonos característicos de la casa: tienen un precio muy asequible, pero incluyen toda la parafernalia que requiere hoy en día el usuario medio, empezando, en ambos casos, por la 3G.

     

    P622C1 

    El primero (en la imagen de arriba) es el ZTE F188: tribanda, bluetooth, con pantalla TFT de dos pulgadas y memoria interna de 60 megabytes ampliable con tarjeta MicroSD (que no se incluye). Cámara de dos megapíxeles, radio y reproducción MP3. Precio: gratuito con nuevo contrato, y 39 euros con tarjeta (con 5 euros de saldo).

     

    Y el otro modelo es el ZTE F233. Básicamente, incluye las mismas prestaciones que el anterior. La principal diferencia es su formato de concha, 15 megabytes menos de memoria interna (45 en vez de 60, ampliables con tarjetas Micro SD no incluida) y el reproductor MPEG4. Está en pleno proceso de homologación, por lo que aún no se pueden facilitar precios.

     

    foto-2-f233-yoigo

  • “Kilogramos”

    Publicado el 24 24UTC Marzo 24UTC 2009 Vicente Fernández de Bobadilla Sin comentarios aún ...

    tragamovil

    Doce millones de kilogramos es el volumen de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos gestionados durante 2008 en nuestro país por Tragamóvil –telefonía móvil y comunicaciones-, Ecofimática –equipos de oficina y reprografía- y Ecoasimelec –aparatos eléctricos y electrónicos- para su reciclaje, tres de las fundaciones (la cuarta es Ecopilas) creadas por Asimelec, la asociación de las empresas de la cosa, para evitar que los cacharros viejos se desaprovechen sin reciclar.

     

    Curioso que la nota de prensa utilice “kilogramos” para dar la cifra, cuando lo normal es que en estos casos se hable de “toneladas”. Pero así se puede hablar de doce millones, que impresiona más, y con suerte algún periodista se equivocará y pondrá “doce millones de TONELADAS…”, que a lo mejor es lo que están buscando.

     

    De todos modos, es buena noticia. Lo que ocurre con estos temas es que uno tiene la impresión de que las cifras siempre pueden mejorar. Como la mascota del Tragamóvil, por cierto…

  • Carga y descarga

    Publicado el 23 23UTC Marzo 23UTC 2009 Vicente Fernández de Bobadilla Sin comentarios aún ...

    Es duro admitirlo, pero parece que sigue habiendo gente por ahí que considera que su teléfono móvil es sólo eso, un teléfono móvil. Esa es, al menos, la conclusión de un estudio sobre hábitos de consumo móvil realizado por la consultoría Zogby International que Skype acaba de presentar en nuestro país. Se ha desarrollado en los últimos tres meses entre 3.000 usuarios de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y España. Su conclusión: “Los usuarios móviles de todo el mundo aún perciben una gran diferencia entre el control que tienen sobre los ordenadores frente al que tienen sobre los dispositivos móviles”.

    Para esa conclusión, podría decirse, no hacen falta según qué alforjas. Pero es que esta diferencia, según los responsables de Zogby, es uno de los motivos principales de que los usuarios sigamos siendo especialmente reticentes a descargar aplicaciones a nuestros móviles; de hecho, un 70% de los encuestados no lo ha hecho jamás. Y, cuanta más diferencia perciben entre los dispositivos de control de su móvil y su ordenador, más reacios son a apuntarse a lo que las operadoras están intentando con todas sus fuerzas que sea uno de los pilares económicos para su vejez.

    Ejemplos: “En Japón, Estados Unidos y Reino Unido es donde los encuestados afirman tener menor control sobre sus teléfonos móviles (67%, 78% y 65%, respectivamente), lo que se corresponde con el hecho de que sean los países donde se descargan menos aplicaciones (22% en Japón, 26% en Estados Unidos y 28% en Reino Unido)”. ¿Y España, dónde está aquí? A niveles de tenis o fórmula 1, es decir, en cabeza: “El 53% de los encuestados (españoles) afirma no notar diferencias entre el control que tienen sobre el móvil y el que tienen sobre el ordenador; El 46% de la muestra piensa incluso que tienen más control sobre el móvil que sobre el ordenador; casi la mitad, el 47% considera su teléfono móvil como una extensión de su ordenador”. No ya más que los norteamericanos, que en cuanto se compara a un madrileño con uno de Alabama la media sube mucho, sino incluso con los japoneses, que nacen con el UMTS debajo del brazo. Pues con esos, también.

    Cosa curiosa, el estudio no da cifras sobre el porcentaje de virgueros usuarios españoles que están dispuestos a olvidarse de la crisis por un rato y pagarse una ronda de descargas. Pero sí índica que “casi la mitad de los usuarios españoles de móviles afirma que pagaría más por un dispositivo móvil que le permitiera controlar sus aplicaciones”; es decir, libertad para elegir ellos mismos las aplicaciones que más les interesaran “en vez de que lo hagan las operadoras”. Y esta reticencia a depender de las operadoras para las descargas es abundante y común en las zonas de la encuesta y, sospecho yo, en cualquier otra que hubieran elegido.

    Puede que si no descargamos más no sea sólo por desconocimiento tecnológico. El miedo a las sorpresas en la factura quizá tenga también algo que ver, aunque resulta difícil de creer, vista la cantidad de gente que contribuye a pagar el sueldo de Ana Rosa y similares enviando –y pagando- SMS a mansalva. Pero un SMS por lo menos sirve para que tu nombre, tu mensaje y tus faltas de ortografía, aparezcan por unos segundos en la pantalla. ¿La gente sabe verdaderamente qué les ofrecen estas aplicaciones?

    Scott Durschlag, Chief Operating Office de Skype, ha hablado de “ofrecer en los teléfonos móviles una experiencia de comunicación enriquecida, similar a la del PC, que combine voz, vídeo, mensajería instantánea y transferencia de archivos. Con ello, los consumidores ganan, y también la industria, dado que se impulsan las tarifas de datos y con ello la facturación”. Se le olvida mencionar al señor Durschlag que todas esas aplicaciones son gratuitas en el PC. No tanto en el móvil.